El orden en el desorden: alineando los marcos de reporte de información no financiera

Publicado 30th Mayo 2019 por Lucy Haines

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El mundo del reporting de la información no financiera se presenta como un laberinto. Fragmentado y, a veces, confuso, ha sido una fuente de frustración para muchas organizaciones en busca de orientación a la hora de seleccionar a qué marcos reportar y cómo enfocar sus informes de sostenibilidad. A ello se suma la cantidad de marcos, normativas e iniciativas nuevas y existentes que hacen más difícil su distinción y adopción.

Sin embargo, en la actualidad vemos como estos distintos marcos están cada vez más vinculados en aras de fomentar la alineación y la comparabilidad entre ellos. Esta tendencia es especialmente visible en el ámbito de reporting voluntario.

Este artículo pretende mostrar que existe un orden dentro de este desorden y cómo una mayor alineación en las divulgaciones relacionadas con el clima es un objetivo común tanto en los marcos de reporte obligatorios como voluntarios.

Una visión general de los marcos de reporting de sostenibilidad.

Las organizaciones disponen de un amplio abanico de opciones en las que pueden apoyarse para su reporting. De hecho, según el programa de intercambio de informes del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, por sus siglas en inglés), hoy contamos con un total de 182 estándares en 60 países, de los cuales un 81% son de alguna manera “obligatorios”. Esto demuestra las expectativas cada vez más grandes que se esperan de las empresas, ya sea integrando el cambio climático en la planificación empresarial a través actualizaciones frecuentes, implementando nuevas iniciativas o proporcionando información no financiera. Por este motivo cada año el reporte se percibe más como una carga.

No todas las organizaciones pueden o deben reportar a cada uno de los estándares existentes, por lo que cada empresa debe elegir aquellos que considere más apropiados para su negocio. Por ejemplo, CDP y SASB están focalizados en el inversor. Los marcos DJSI y GRI abarcan un amplio abanico de cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (ASG) siendo el DJSI uno de los índices que reconocen el alto desempeño en la sostenibilidad. El resto es un conjunto de estándares e indicadores específicos que las empresas pueden usar para dar forma a sus informes de sostenibilidad.

De la misma manera, también existen otros marcos que se utilizan para obtener certificaciones adicionales. En ocasiones éstas pueden constituir requisitos esenciales para trabajar con ciertos clientes y, por norma general, el cumplimiento de estándares voluntarios demuestra proactividad en la acción climática y credibilidad a sus grupos de interés. Las empresas deben, por tanto, adoptar un enfoque estratégico, elegir las herramientas más relevantes e informar sobre las cuestiones que le generen mayor valor añadido.

Cómo las iniciativas de reporte están tratando de dar apoyo

“Necesitamos hacer que los informes sean coherentes, comparables y actuales, para aprovechar el poder transformador de la transparencia” Tim Mohin, director ejecutivo de GRI.

La mayor parte de los marcos de reporte reconocen la necesidad de trabajar conjuntamente, coordinarse y crear asociaciones. Expertos de muchos de los principales marcos se han manifestado públicamente sobre el desafío que supone la fragmentación en el reporting de sostenibilidad y están tratando de mejorar en este sentido. Aunque todavía queda un largo camino por recorrer, la buena noticia es que existe la intención de lograr la mayor alineación posible para así conseguir disminuir la carga que el reporting representa para las empresas.

El pasado otoño de 2018, las principales iniciativas del reporting corporativo anunciaron su participación en un proyecto de una duración estimada de 2 años para impulsar una mayor alineación entre los distintos marcos existentes con el fin de facilitar a las empresas la publicación efectiva de la información no financiera y atender las demandas de sus grupos de interés e inversores.

Cabe destacar  que este proceso ya cuenta con precedentes: SASB afirma usar métricas que ya están en uso en otras 200 iniciativas en sus reportes, y ha creado una asociación con GRI para demostrar que, al contrario de los que nos podemos imaginar, no están diseñadas para ser competencia entre ellas, si no para cumplir propósitos diferentes orientados a distintas audiencias.

En la actualización de 2018, CDP incorporó una mayor alineación con DJSI, GRI, SASB y los ODS. Por ejemplo, destacamos su reciente enfoque sectorial, más en línea con el DJSI. También han creado un documento guía con tablas de correspondencias entre CDP y GRI, el marco de reporte más utilizado para informes de sostenibilidad.

Aunque los diferentes marcos buscan alinearse, también tienden a evolucionar de manera diferente en busca de las mejores prácticas de sostenibilidad. A pesar de lo molesto que puedan resultar los cambios, el objetivo final no es crear confusión sino ayudar a las empresas a conseguir una mayor transparencia.

Para facilitar esto, los marcos deben prestar atención a los elementos comunes para reducir la carga de trabajo y promover el aumento de participación. Al fin y al cabo, el objetivo de crear reportes de calidad y una acción climática más exitosa debe ser la prioridad colectiva, algo imposible de lograr cuando nos encontramos perdidos en un laberinto de reportes

Informes integrados: Alineación de la sostenibilidad con la estrategia de negocio. 

El impulso hacia los informes integrados en los últimos años ha conllevado un cambio de vital importancia: una mejor comprensión del valor que aporta la sostenibilidad dentro de las organizaciones. Se ha iniciado una nueva era de cohesión entre los objetivos del negocio y la sostenibilidad, dos ámbitos tradicionalmente desconectados. Esto ha llevado a algunos expertos a plantear la hipótesis del abandono del informe de sostenibilidad como informe aislado del resto de la actividad de la empresa.

En junio de 2017 el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD) dio a conocer sus recomendaciones, lo que ha supuesto un impulso hacia la concreción y alineación en las divulgaciones para así comunicar de manera efectiva los riesgos relacionados con el clima a inversores y accionistas. En este sentido, la reciente ley española 11/2018 de información no financiera impulsa la evolución del reporting corporativo con la aspiración de que los consejos de administración de las empresas construyan las capacidades suficientes en sostenibilidad como para poder tomar decisiones que minimicen los riesgos climáticos y beneficiarse de las oportunidades que se le presenten.

A medida que los marcos y las empresas comienzan a digerir las novedades en la materia, se puede anticipar que habrá una mayor evolución en los próximos años. Es probable que veamos mucha más convergencia en la información que requieren los inversores y accionistas, ya que se busca la alineación con el objetivo común del Acuerdo de París. Por tanto, los marcos de reporting terminarán siendo percibidos más bien como apoyo para encontrar una dirección clara en el panorama actual del reporting corporativo.

 

Si aún no tienes claro a qué marcos de reporte voluntarios acudir para la presentación de información extra financiera o qué normativa aplica a tu organización hemos diseñado una guía práctica en la que resumimos los principales requisitos y beneficios de más de veinte iniciativas y marcos normativos más relevantes en el ámbito de la sostenibilidad corporativa. Esperamos que os resulte de utilidad.

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