En una era marcada por una creciente conciencia ambiental y un mayor escrutinio regulatorio, la propuesta de la Unión Europea sobre la Directiva de Green Claims (GCD, por sus siglas en inglés) se presenta como un marco fundamental para ofrecer claridad a los consumidores sobre las afirmaciones ambientales corporativas. Esta directiva, que complementa la recientemente aprobada Directiva de Empoderamiento de los Consumidores para la Transición Verde (ECD), busca frenar el greenwashing al obligar a las empresas a respaldar sus afirmaciones ambientales con pruebas sólidas. A medida que el Parlamento Europeo y el Consejo se preparan para negociaciones a finales de 2024, la GCD no solo influirá en la confianza de los consumidores y las prácticas empresariales, sino que también remodelará el marco regulatorio, impulsando la transición hacia una economía baja en carbono.
En SE Advisory Services entendemos que, aunque la mayoría de las empresas no practican el greenwashing de manera intencionada, muchas enfrentan dificultades para navegar por el complejo panorama de políticas ambientales, guías y mejores prácticas. Este artículo resume los puntos clave de la GCD y explica cómo se relaciona con otros aspectos de la agenda climática de la UE.
La GCD se asegura de que las empresas respalden con pruebas sólidas sus declaraciones ambientales explícitas, como ‘neutral en carbono’, para añadir responsabilidad y transparencia a las etiquetas y términos. Amplía los aspectos ambientales de la ECD, que cubre términos más generales como ‘ecológico’, e incluye también impactos sociales y la circularidad de productos y servicios.
Tanto el Parlamento como el Consejo quieren que las empresas demuestren con pruebas sus afirmaciones sobre su desempeño ambiental. La Comisión Europea establecería reglas claras sobre lo que las empresas deben lograr para hacer afirmaciones explícitas, y verificadores independientes verificarían si se usaron los términos correctamente o si es necesario retirar esas declaraciones.
Los negociadores también buscarán limitar la proliferación de etiquetas verdes utilizadas para distinguir productos que son más sostenibles ambientalmente que sus competidores. Para ser consideradas válidas, se deberán evaluar los requisitos de certificación de las etiquetas ecológicas existentes y nuevas, y cumplir con los estándares de transparencia, resolución de disputas y cumplimiento establecidos por la Comisión Europea.
Además, se espera que las empresas proporcionen detalles más específicos sobre el uso de créditos de carbono, indicando si se relacionan con la reducción o captura de emisiones, y el estándar de certificación que siguen. La GCD también clarificará cómo los créditos de carbono pueden respaldar afirmaciones ambientales, con el objetivo de mejorar su credibilidad mediante directrices claras. Este enfoque busca asegurar que las afirmaciones ambientales que involucren créditos de carbono cumplan con criterios estrictos y transparentes, conforme al marco de certificación de la UE para la captura de carbono, que se explicará más adelante.
Aunque es positivo que se implementen nuevas normas para mejorar la confianza y eficacia en el mercado voluntario de carbono (VCM), es importante proceder con cautela. Algunos analistas advierten que el temor a estas nuevas regulaciones está haciendo que las empresas más precavidas se muestren reacias a involucrarse en los créditos de carbono, por el riesgo de incurrir involuntariamente en prácticas de greenwashing. Sin embargo, la GCD de la UE busca establecer una directiva centralizada a la cual las empresas puedan acudir en busca de orientación, respaldada por organizaciones como las Naciones Unidas, la Organización Internacional de Normalización (ISO, por sus siglas en inglés)), la Iniciativa de Integridad de los Mercados Voluntarios de Carbono (VCMI, por sus siglas en inglés), el Consejo de Integridad para el Mercado Voluntario de Carbono (ICVCM, por sus siglas en inglés) y ICROA.
La GCD complementa los esfuerzos más amplios de la UE para fortalecer la rendición de cuentas ambiental, como se observa con la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD, por sus siglas en inglés) y la Directiva de Diligencia Debida en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD, por sus siglas en inglés). Será importante explorar cómo las empresas pueden coordinar sus respuestas a la GCD y la CSRD, especialmente mientras avanzamos hacia una regulación más centralizada que fomente la comunicación transparente sobre acciones climáticas.
Las propuestas de la GCD mencionan frecuentemente el Marco de Certificación Provisional de Remociones de Carbono (CRCF, por sus siglas en inglés) de la UE. En resumen, el CRCF establece las bases para emitir una nueva categoría de créditos de remoción de carbono de alta calidad, generados por proyectos dentro de la UE y certificados mediante metodologías desarrolladas por la Comisión Europea. Los negociadores están considerando un sistema donde solo los créditos de carbono que cumplan con los estándares del CRCF puedan utilizarse para hacer afirmaciones ambientales. Esto aseguraría que la UE respalde de manera efectiva actividades de acreditación válidas y clarifique el impacto ambiental de las afirmaciones corporativas.
Con la implementación próxima del CRCF, se está aumentando la presión para que el Régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE UE) incorpore créditos de remoción. Esta solicitud surge porque se proyecta que el RCDE UE agotará sus créditos para 2040. Al incluir unidades del CRCF, se incrementaría la demanda de proyectos nacionales de remoción de carbono y se ofrecerían más opciones a las entidades reguladas para compensar sus emisiones residuales.
Los responsables de políticas están siendo cautelosos respecto a la integración de créditos de carbono en el RCDE UE, luego de suspender tales permisos en 2020 debido a problemas con el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de la ONU. A pesar de esto, con la liquidez del RCDE UE destinada a ser un problema y los estrictos criterios de elegibilidad del CRCF diseñados para aumentar la confianza en los créditos de carbono, este tema seguirá siendo relevante en los próximos años.
La Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia (SBTi), al sugerir el uso de créditos de carbono para alcanzar objetivos de reducción de emisiones del Alcance 3, ha provocado diversas reacciones entre las organizaciones climáticas, aumentando la incertidumbre. Las empresas están preocupadas por tomar decisiones en un entorno regulatorio y orientativo en constante cambio, además de enfrentar un mayor escrutinio por parte de accionistas y clientes.
Sin embargo, es fundamental recordar que las principales organizaciones encargadas de establecer normativas están alineadas en cuanto a la aplicación de la jerarquía de mitigación: las empresas deben priorizar la evitación y reducción de emisiones en la medida de lo posible, antes de recurrir a los créditos de carbono para neutralizar cualquier impacto restante. Esto representa un avance significativo. Donde los líderes de la industria pueden diferir es en cómo mejorar la transparencia en el mercado voluntario de carbono, al mismo tiempo que se moviliza el financiamiento climático global necesario con la urgencia requerida para limitar el calentamiento global lo máximo posible.
Además de la mitigación del carbono, es crucial adoptar un enfoque integral que incluya tanto la descarbonización como la protección de la naturaleza y la biodiversidad. Iniciativas como el Grupo de Trabajo sobre Declaraciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD, por sus siglas en inglés), así como la Estrategia de Biodiversidad de la UE para 2030 destacan la importancia de integrar consideraciones sobre naturaleza y biodiversidad en las estrategias de acción climática.
Con un enfoque integral en sostenibilidad, transparencia y responsabilidad, en SE Advisory Services seguiremos apoyando a nuestros clientes en su transición climática. Esto incluye establecer objetivos basados en la ciencia, realizar evaluaciones de huella y biodiversidad, trazar caminos para la reducción de emisiones, desarrollar estrategias sólidas de compensación y adquirir créditos de carbono de alta calidad.